martes, 2 de octubre de 2012

Anexo 2: Orígenes de la ornamentación humana


Desde hace mucho tiempo y con diferentes intenciones, el hombre ha sentido la necesidad de adornar su cuerpo. El estudio de la historia de la ornamentación humana constituye un valioso instrumento para reconstruir la historia del hombre a través de sus tradiciones, costumbres y creencias; de sus conocimientos tecnológicos y de los gustos estéticos. Los adornos u ornamentos son signos que comunican, instrumentos que tienen una función en sí mismos y poseen un fin determinado.

En la antigüedad los objetos que utilizaban para adornarse tenían un carácter mágico y estaban relacionados con sus funciones. Por ejemplo, las conchas, por su relación simbólica con lo femenino y la fertilidad, eran objetos utilizados para asegurar el embarazo y preservar la continuidad de la especie. Otros objetos, como dientes y plumas se usaban para darle fuerza y engería a quien lo usara.

Posteriormente, cuando se empezaron a crear las clases sociales se produce cierta jerarquización, especialmente en el trabajo y aparecen los primeros oficios en joyería. Las joyas son testigos de los periodos de tiempo marcados por la evolución y cambios permanentes.

La revolución industrial cambio el contexto de la joyería, según John Ruskin y William Morris denunciaban que las maquinas impiden una relación autentica entre el obrero y el producto hecho con sus manos, manifestaban nuevas ideas sociales y una visión romántica de la tradición medieval, el valor del trabajo del artesano y el arte en la vida cotidiana. Estas propuestas son el movimiento Arts and Crafts, ejercieron una influencia en la evolución de la joyería y de las artes aplicadas al diseño industrial.

Por otra parte, Henry Van de Velde consideraba una obligación moral crear joyas no para una elite sino para un públicomás general, produjeron joyas asequibles para todo el público con procesos industriales de fabricación y otras manufacturadas a mano, donde predominaba el valor de los materiales tradicionales. También se produjo joyería que utilizaba los nuevos materiales sintetizados por la industria: níquel, cromo y aluminio, que claramente no pretendían imitar la joyería preciosa.

La joya como arte empezó a desarrollarse a mitad de los años cincuenta, como una vía de expresión personal tanto para el que las diseña como para el que las lleva y a la cual tenían acceso solo unas minorías. Esto cambia entre 1980 y a finales de los noventa, la joyería convencional pierde las connotaciones de ostentación y riqueza y se generaliza el gusto por las joyas en plata y oro con piedras preciosas de diseño sencillo pero elegante. (Codina, 2007)

Actualmente, la joyería se divide en 2 tendencias, según Ramón Puig Cuyas en su libro “La nueva joyería”. Por un lado la joyas de diseño que son orientadas a la moda y al diseño industrial, que tienen como objetivo complacer la demanda del mercado; y por el otro, la joyería comprometida en expresarse a través de los valores del arte como una forma de expresión personal y busca una complicidad con el usuario. Esta última es creada por buscar una estética que por intereses comerciales, intenta adecuar los valores simbólicos y espirituales que desde sus orígenes han caracterizado las joyas.

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