Desde hace mucho tiempo y con diferentes intenciones, el hombre ha
sentido la necesidad de adornar su cuerpo. El estudio de la historia de la
ornamentación humana constituye un valioso instrumento para reconstruir la
historia del hombre a través de sus tradiciones, costumbres y creencias; de sus
conocimientos tecnológicos y de los gustos estéticos. Los adornos u ornamentos
son signos que comunican, instrumentos que tienen una función en sí mismos y
poseen un fin determinado.
En la antigüedad los objetos que utilizaban para adornarse tenían
un carácter mágico y estaban relacionados con sus funciones. Por ejemplo, las
conchas, por su relación simbólica con lo femenino y la fertilidad, eran
objetos utilizados para asegurar el embarazo y preservar la continuidad de la
especie. Otros objetos, como dientes y plumas se usaban para darle fuerza y
engería a quien lo usara.
Posteriormente, cuando se empezaron a crear las clases sociales se
produce cierta jerarquización, especialmente en el trabajo y aparecen los
primeros oficios en joyería. Las joyas son testigos de los periodos de tiempo
marcados por la evolución y cambios permanentes.
La revolución industrial cambio el contexto de la joyería, según
John Ruskin y William Morris denunciaban que las maquinas impiden una relación
autentica entre el obrero y el producto hecho con sus manos, manifestaban
nuevas ideas sociales y una visión romántica de la tradición medieval, el valor
del trabajo del artesano y el arte en la vida cotidiana. Estas propuestas son
el movimiento Arts and Crafts, ejercieron una influencia en la evolución de la
joyería y de las artes aplicadas al diseño industrial.
Por otra parte, Henry Van de Velde consideraba una obligación moral
crear joyas no para una elite sino para un públicomás general, produjeron joyas
asequibles para todo el público con procesos industriales de fabricación y
otras manufacturadas a mano, donde predominaba el valor de los materiales
tradicionales. También se produjo joyería que utilizaba los nuevos materiales
sintetizados por la industria: níquel, cromo y aluminio, que claramente no
pretendían imitar la joyería preciosa.
La joya como arte empezó a desarrollarse a mitad de los años
cincuenta, como una vía de expresión personal tanto para el que las diseña como
para el que las lleva y a la cual tenían acceso solo unas minorías. Esto cambia
entre 1980 y a finales de los noventa, la joyería convencional pierde las
connotaciones de ostentación y riqueza y se generaliza el gusto por las joyas
en plata y oro con piedras preciosas de diseño sencillo pero elegante. (Codina, 2007)
Actualmente, la joyería se divide en 2 tendencias, según Ramón Puig
Cuyas en su libro “La nueva joyería”. Por un lado la joyas de diseño que son
orientadas a la moda y al diseño industrial, que tienen como objetivo complacer
la demanda del mercado; y por el otro, la joyería comprometida en expresarse a
través de los valores del arte como una forma de expresión personal y busca una
complicidad con el usuario. Esta última es creada por buscar una estética que
por intereses comerciales, intenta adecuar los valores simbólicos y
espirituales que desde sus orígenes han caracterizado las joyas.
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